Marc González

il·lustrador, dissenyador gràfic i músic de cor.
Eme de monstruo
Cinco cometas blancas en forma de cisnes surcan silenciosas el cielo oscuro como una constelación recién formada.Su expresión de angustia parece aflojarse como una máscara, y su rostro blando se deja moldear por un asomo de serenidad. Acabo de contarle su primer cuento. Y he conseguido que se lo creyera. Se ha creído que las cigüeñas malvadas se transforman en cisnes con un poco de viento y de buena voluntad.
de Cinco lágrimas verdes (de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

Eme de monstruo

Cinco cometas blancas en forma de cisnes surcan silenciosas el cielo oscuro como una constelación recién formada.Su expresión de angustia parece aflojarse como una máscara, y su rostro blando se deja moldear por un asomo de serenidad. Acabo de contarle su primer cuento. Y he conseguido que se lo creyera. Se ha creído que las cigüeñas malvadas se transforman en cisnes con un poco de viento y de buena voluntad.

de Cinco lágrimas verdes (de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

Una noche en la feria (II)
Se vuelve y me mira pasar con los ojos desorbitados por el terror. Mejor dicho: con su único ojo. 
«Si nunca te has visto los ojos, ¿cómo puedes saber que tienes dos?», razono con una lógica súbita y aplastante.

de Cinco lágrimas verdes (de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

Una noche en la feria (II)

Se vuelve y me mira pasar con los ojos desorbitados por el terror. Mejor dicho: con su único ojo. 

«Si nunca te has visto los ojos, ¿cómo puedes saber que tienes dos?», razono con una lógica súbita y aplastante.

de Cinco lágrimas verdes (de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

Una noche en la feria (I)
La Feria permanece abierta las veinticuatro horas del día, y es el último lugar totalmente «democrático» que queda en una ciudad agobiada por el peso de normas cada vez más restrictivas. Está situada en una especie de «punto ciego», cuyo dominio se disputan en vano (de momento) los grupos de presión inmobiliarios, con el propósito de arrasarla de una vez por todas y edificar en ella miles de viviendas instantáneas.
de Cinco lágrimas verdes ( de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

Una noche en la feria (I)

La Feria permanece abierta las veinticuatro horas del día, y es el último lugar totalmente «democrático» que queda en una ciudad agobiada por el peso de normas cada vez más restrictivas. Está situada en una especie de «punto ciego», cuyo dominio se disputan en vano (de momento) los grupos de presión inmobiliarios, con el propósito de arrasarla de una vez por todas y edificar en ella miles de viviendas instantáneas.

de Cinco lágrimas verdes ( de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

La resistencia
Más adentro palpita el suyo, y en los pechos de los viejos bombean corazones gastados, al compás de deseos inmemoriales, y en el motor de la máquina crepita un núcleo incandescente que no es otra cosa que un músculo cardíaco hecho de cobre y silicio.
de Cinco lágrimas verdes ( de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

La resistencia

Más adentro palpita el suyo, y en los pechos de los viejos bombean corazones gastados, al compás de deseos inmemoriales, y en el motor de la máquina crepita un núcleo incandescente que no es otra cosa que un músculo cardíaco hecho de cobre y silicio.

de Cinco lágrimas verdes ( de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

Misery #sketch

Misery #sketch

El experimento
Estoy sumergida en un líquido amniótico sintético de sabor dulzón, el mismo en el que viviera el pasajero (no el mismo, exactamente, ya que me habría tragado sus evacuaciones, las cuales, a pesar de ser inmaculadas, no creo que me apetecieran demasiado). Respiro a través de un tubo, como lo hiciera él por el cordón umbilical, a una temperatura algo más alta que la de mi cuerpo. Físicamente, y salvando las distancias, me siento más o menos como debió de sentirse él.
Sólo me falta abrir el canal y tratar de localizar el origen de esa angustia que le deformaba la cara, el rostro de ese «algo» que comenzó a perseguirle, la naturaleza del descubrimiento que le permitió «escapar».
Cierro los ojos y abro el canal. Espero alguna señal, completamente inmóvil, tendida en posición fetal en el fondo de la incubadora. Sólo me falta chuparme el dedo y dar alguna que otra patada, cosa que hago brevemente para meterme de lleno en el papel.
de Cinco lágrimas verdes ( de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

El experimento

Estoy sumergida en un líquido amniótico sintético de sabor dulzón, el mismo en el que viviera el pasajero (no el mismo, exactamente, ya que me habría tragado sus evacuaciones, las cuales, a pesar de ser inmaculadas, no creo que me apetecieran demasiado). Respiro a través de un tubo, como lo hiciera él por el cordón umbilical, a una temperatura algo más alta que la de mi cuerpo. Físicamente, y salvando las distancias, me siento más o menos como debió de sentirse él.

Sólo me falta abrir el canal y tratar de localizar el origen de esa angustia que le deformaba la cara, el rostro de ese «algo» que comenzó a perseguirle, la naturaleza del descubrimiento que le permitió «escapar».

Cierro los ojos y abro el canal. Espero alguna señal, completamente inmóvil, tendida en posición fetal en el fondo de la incubadora. Sólo me falta chuparme el dedo y dar alguna que otra patada, cosa que hago brevemente para meterme de lleno en el papel.

de Cinco lágrimas verdes ( de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

El cumpleaños (II)
Me cruzo con un par de noctámbulos, cuyos ojos cansados rehuyen rápidamente los míos. Mi silueta demacrada se refleja sobre los cuerpos de los modelos de los anuncios de bebidas y productos light, como un inoportuno recordatorio de la mortalidad de todos nosotros.
de Cinco lágrimas verdes ( de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

El cumpleaños (II)

Me cruzo con un par de noctámbulos, cuyos ojos cansados rehuyen rápidamente los míos. Mi silueta demacrada se refleja sobre los cuerpos de los modelos de los anuncios de bebidas y productos light, como un inoportuno recordatorio de la mortalidad de todos nosotros.

de Cinco lágrimas verdes ( de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

Mapa celest

Mapa celest

Amunt els cors!

Amunt els cors!

Exploración
¿Cómo te preparas para emprender un viaje a un lugar que no es un «lugar», y en el que ningún ser humano ha puesto nunca los pies?
de Cinco lágrimas verdes ( de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

Exploración

¿Cómo te preparas para emprender un viaje a un lugar que no es un «lugar», y en el que ningún ser humano ha puesto nunca los pies?

de Cinco lágrimas verdes ( de Josep Sampere, ilustrado por Marc González)

(!)

(!)

sketchhhh

sketchhhh

Il·lustracions de la coberta i capítols de la novel·la fantàstica “La Nit dels Ocells Transparents” de l’escriptor igualadí Josep Sampere editat per Barcanova.

Aquí us deixo la sinopsi d’aquest llibre apassionant.  Altament recomenat. Si us el llegiu feu-m’ho saber.

La nit dels ocells transparents és una novel·la sorprenent. És un laberint on trobaràs plans de la realitat diferents, somnis, visions i episodis al·lucinants. Coneixeràs Déu en persona, per dir-ho així, i veuràs que algunes llegendes poden esdevenir reals. Si t’atreveixes a entrar en aquest laberint, agosarat lector, hauràs de caminar amb els ulls molt oberts, concentrar-te a fons, tenir present que tots els desviaments condueixen, tard o d’hora, a algun lloc.

El cumpleaños (I)
Me llamo Ena y hoy cumpliré dieciocho años.
Llevo doce, exactamente, sin dormir…

El cumpleaños (I)

Me llamo Ena y hoy cumpliré dieciocho años.

Llevo doce, exactamente, sin dormir…


Cinco lágrimas verdes (IV)

Cinco lágrimas verdes (IV)